martes, 3 de marzo de 2015

El oscuro negocio del reciclaje

El reciclaje se ha convertido en un gran negocio para empresas que aprovechan la colaboración ciudadana y el miopismo administrativo, para lucrarse. Y es que papel, cartón, cristal, plásticos, aceites… son materias primas que sirven en muchos casos para venderlas a países que tienen un filón en el reciclaje, ya que luego de tratarlas nos las revenden como nuevas. Otro claro ejemplo es la recolección de ropa por contenedores, parte de la cual se vende en países del tercer mundo para beneficio de quien gestiona la operación aprovechándose de la buena fe de las personas.

Cada vez que usted compra un objeto electrónico, ya paga una tasa variable para financiar su reciclaje. La normativa europea establece que es el consumidor quien financia, en el momento de comprarlo, el reciclaje del producto. Un canon que añade un plus de unos 30 céntimos por una bombilla o en torno a 17 euros por una lavadora o frigorífico. A partir de ese momento, el fabricante tiene la responsabilidad de que el reciclaje se lleve a cabo.

360 millones de euros anuales pagamos los españoles como consumidores para que se recicle correctamente, pero sólo una mínima parte de ese dinero se destina a ello. El resto se pierde y no se sabe donde va por la poca transparencia  que existe en  este negocio, donde cada vez se invierte más y donde no hay un control por figurar fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro.

Por otro lado, si las basuras generan riqueza y los ciudadanos colaboramos en la separación, ¿por qué además pagamos para que las retiren?. Además de recoger, seleccionar y depositar en contenedores, debemos pagar tasas de basuras municipales, reciclaje incineradora y según zona algún plus más. ¿Es justo que paguemos los de siempre y se lucren las grandes empresas  e instituciones con tasas?.

En lugar de gastar millonadas en  campañas de publicidad para estimular el reciclaje, que inviertan ese dinero en reducción de tasas o servicios añadidos para el ciudadano, por ejemplo, de manera que lo estimulen a reciclar además de beneficiarle como contribuyente. Pero desgraciadamente,  en este negocio todos ganan menos el ciudadano, de ahí su oscurantismo y poco control administrativo. En definitiva, pura basura!

No hay comentarios:

Publicar un comentario