martes, 20 de diciembre de 2016

Esculturas en Punta Marroig

Si ha estado en Punta Marroig (punto costero que divide las playas de Palmanova), habrá visto en los jardines del paseo una serie de esculturas de animales con vivos colores y camufladas que llaman la atención del paseante. Todas son obra de Ovidio Herrero, un médico jubilado, vecino de la zona que contribuyó a dotar de personalidad artística a su barrio por casualidad.

Paseando una mañana después de un vendaval la noche anterior, encontramos una rama desgajada de uno de los árboles que hay en este jardín. Cuando los jardineros pensaban retirarla les pedí que me la dejaran y pensando, pensando, con imaginación me surgió la idea de que con ligeros retoques podría ser un animal prehistórico naciendo así el primer lagarto tras un mes de trabajo. Luego lo pinté tipo Miró, colocarlo en el medio de uno de los parterres, ponerles una base de plástico para evitar creciera la hierba, rodearla de piedras…. Después de otros vendavales aparecieron más ramas  y así fueron apareciendo más figuras”, explica Ovidio.

También ha reconvertido otros elementos de la zona  “un día aprecie que un olivo de adorno del jardín  se había secado y pensando con mi amigo inseparable, Rubin (mi perro), se me ocurrió sacar imágenes de ciertos y otros animales. Manos a la obra con escasísimos medios, una sierra, un martillo y un formón, poco a poco iba sacando las figuras que ves tras seis meses de trabajo”.

En su labor este artista por casualidad, que se lesionó la mano por la dureza del olivo, tiene en cuenta la conservación de los materiales “al estar en la orilla del mar, el salitre le afectaría al olivo y decidí protegerlo con aceites especiales que me recomendaron”. Y la razón de elegir animales, indica que “fue deducción de lo que podría haber en el alma de aquellas ramas…”.

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