martes, 28 de febrero de 2017

Ultima edición de Maganova Andratx


La desestacionalización turística.  Una palabreja que hemos oído todos en boca de tal y cual político. Inevitable cuando se habla de turismo, ineludible si habla de futuro e impepinable en campaña electoral. Lo cierto es que pasan los años y la palabreja en cuestión sigue siendo un mantra recurrente para cualquier representante o aspirante a cargo público. Combatir la estacionalidad turística es el reto de todos, que los turistas vengan también en temporada baja, no solo en verano. ¿Será posible?
Pero la realidad es bien distinta y cabe preguntarse ¿quién va a venir a destinos con todos los hoteles cerrados y por añadidura toda la oferta comercial y de ocio de la zona? Si han paseado por Santa Ponça o Magaluf han podido comprobar que son ciudades desiertas, o más bien, pobladas por operarios en reformas de establecimientos varios destinados a la temporada alta. Además de la falta de alojamientos y entorno en activo, volar a Mallorca desde según qué ciudades desanima a cualquiera (escalas, horarios, precio…).

Así entonces cambiar este escenario para desestacionalizar es complicado ante la falta de una oferta fuerte y amplia con implicación de todos los agentes turísticos, además de incentivar la demanda con argumentos reales y viables, ya que queremos vender un destino, no solo hoteles. Quizás habría que acotar la palabreja y quitarle esa amplitud en el tiempo que no consigue materializar por muchas estrategias o planificaciones realizadas.  Razones para visitar y disfrutar de nuestro municipio en invierno hay de sobra, quizás falta esa mayor implicación empresarial, promoción en mercados turísticos no estacionales, un marketing más original y hablar de campañas concretas olvidándonos de sonsonetes o palabrejas que siguen sin dar resultados.

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